El Sol, nuestra brújula
En estas épocas que se ha demonizado al sol, asustandonos que nos puede enfermar la piel, incitandonos a cubrirnos con protectores solares de pies a cabeza.
Me surge hacer una reflexión.
Nuestro cuerpo sabe cuándo arrancar porque sale el Sol y sabe cuándo descansar porque se pone. Ese ciclo es fundamental para nuestra salud y, en esta época de teléfonos y pantallas, estamos desregulados.
Cansados por la mañana, despiertos por la noche. La luz del Sol nos da vida. A las plantas, indispensables para la vida en la tierra; y a nosotros que conectamos con la vida gracias a Él.
Hay un doctor con premio nobel que demostró lo sanador que puede ser la exposición al Sol moderado. Hipócrates ya lo veneraba.
Hoy se sabe que modula la inflamación, regula el sistema inmunológico, mejora el ánimo.
En esta época del año en el hemisferio Sur además, es muy suave y podemos exponernos a cualquier hora que el Sol va a acariciar nuestra piel dándonos todos sus beneficios.
Los invito a disfrutar del Sol y a conectar con su sabiduría, todos los días unos minutos en una plaza, sentados en una partecita del barrio, en un jardín. Un ratito de Sol.
Pequeños actos cotidianos que hacen una revolución de despertar.
En la parte 2 les dejo unas plantas solares que van a confortar nuestro corazón y nuestro ánimo.
