El Sol es nuestra fuente de calor. Un cuerpo que conecta con el sol está vivo.
La Angélica es una planta que ayuda a generar calor, un poco amarga y seca. Trabaja en nuestro plexo dando calor y vitalidad a nuestro sistema digestivo. Este calor se irradia del centro al resto del cuerpo. Es estimulante de la circulación y el movimiento de la sangre, con lo cual no solo se beneficia el sistema digestivo, sino además la mente que puede mejorar sus funciones cognitivas. Da claridad y foco.
Ayuda a distribuir calor y vitalidad en nuestro cuerpo desde el centro así como el Sol llega a cada rincón de la tierra. La Angélica mejora el ácido que tenemos en el estómago ayudando a las personas que padecen SIBO a controlarlo y nos ayuda a regularizar el tránsito intestinal.
Otra hierba que ayuda a tener el Sol adentro es el Hipericum. La Hierba de San Juan o Hipericum es una planta de flores amarillas que cuando la reconocemos nos recuerda al Sol. Es una planta bien conocida como antidepresiva pero es poco decir de ella esa definición. Protege a la mente del pesimismo, así como cuando el día está soleado todo parece mejor. Nos libra de nuestra propia oscuridad.
Mejora el funcionamiento del sistema nervioso volviéndolo más flexible y nos acerca a unir mente y corazón, trayendo más conciencia. También trabaja los intestinos y el hígado depurándolo, ayudando a sanar la permeabilidad. Cura heridas y moretones.
Caléndula... amarillo solar. Fortalece el corazón y lo consuela dándonos la sensación interna placentera de un día soleado. Es una planta que ayuda a regenerar tejidos, por lo cual va bien en heridas y daños de la piel, pero también ayuda en intestinos dañados.
